Agosto 14, 2009 Cuento
Serpentinaqepe Interminable
Jonatan Alzamora
jonatan@elcaminerito.com
Aquella mañana solo escuché que él dormía, ayer tomó mucho, pero no es mi problema. Ella da paseos por el corredor y el jardín, incapaz de sentirse útil pues la vida se le va alejando ruidosamente. Y sus huesos dan el ritmo.
A dónde más podía llegar después de que mamá decidiera seguir sus ideas revolucionarias a sus 55 años.
La casa de mis abuelos es acogedora y siempre hay un cuarto para alguien como yo, refugiada de mi inentendible familia.
Aquella mañana. La vida, los pájaros, las plantas y ella tenían muchas ideas. La vi sentada debajo de aquel viejo árbol de durazno, observaba gorriones y pájaros locales que utilizaban el jardín como reunión social de vecindario. Muy preocupada ella y con el ceño fruncido se paró y volvió después de unos 15 minutos con un cesto regularmente lleno de granos de maíz.
Solo observé.
Luego como en alguna especie de danza esparció aquellos granos en diferentes sectores del jardín, dejó la cesta y volvió a sentarse callada, serena. Pasaba la mano por su corta y plateada cabellera de rato en rato. Y aquellas aves como era de suponerse continuaron su reunión con bocaditos gratis pagados por mi abuela. Mi balcón daba una visión completa de la escena, pero el sol ya empezaba a ser cruel conmigo. Cuando creía que no iba a pasar nada vi al primero. Era un gorrión que al parecer había muerto de indigestión, después vino el segundo y note unos movimientos extraños en aquellas aves parecían danzar en su propio eje.
Vi aquella sonrisa dibujada en la mirada de mi abuela. Aquella que yo hacia cuando lanzaba granos de arroz a mi hermano sin que él se diera cuenta. ¿Pero qué estaba pasando? ¿Qué rayos? ¿Por qué esa sonrisa? ¿Por qué se tumbaban aquellos pájaros?
Ya íbamos por el noveno gorrión, algunos otros se habían retirado a morir a otro jardín. Bajé como una sombra y me senté a su lado. Ese brillo en su rostro, qué travesura tan vil. La observé con la mano en la boca tratando de esconder mi irónica sonrisa y ella susurró palabras que nunca olvidaré.
Tapé mi boca con las manos, asombrada, y no paré de reír mientras ella los iba recogiendo de sus pequeñas patitas ya frías. Yo disfrutaba con ella. Mientras preparaba aquél caldo, que por cierto era estupendo. Me contó el secreto de todo esto, aquella desaparición momentánea, granos mezclados con cañazo.
No dejaba de sorprenderme. Una cosa es cierta, con el perdón de la palabra, pero la pendejada de mi abuela es digna de culto.
Al parecer no era la primera vez que lo hacía, pues ella cuenta que de joven no hacía más que jugar con sus hermanos y aprender sus peculiares formas de actuar convirtiéndose en uno de ellos.
Ella entendía la vida como yo la empiezo a entender. Todo llegaba a su fin. Y el abuelo despertaba al cierre del telón, con resaca y con un aspecto que demostraba un hambre insaciable. Al verme me dio fuertes abrazos y caricias en la cabeza. Se acercó a mi abuela la cogió del hombro la miró, miró también las ollas y le dijo algo al oído. Le besó la frente, le sonrió y se sentó en la mesa.
Deseé muy dentro de mí una escena tan o igual de parecida a aquella, una que me recordara que no me equivoqué que aún sigo amando como la primera y la última vez. Mientras sentía el olor de aquellos gorriones cocinarse parejamente en la olla.
Finalmente en la mesa y saboreando hasta el más pequeño hueso y eso era muy difícil de distinguir en aves tan pequeñas. Cuando ya no había gorrión en nuestros platos el abuelo sonrió de satisfecho cogió la mano de mi abuela y le pidió que trajera el cañazo que había en la sala, ayer lo dejó ahí. Mi abuela me miró fijamente con la cuchara cerca de sus labios. Demonios mi abuela embriagó a los gorriones, con el mejor cañazo de mi abuelo.
Le dije con voz baja -Ya no necesitas matar a los gorriones. Tu cañazo ya lo hizo. La abuela finalmente introdujo la cuchara en su boca y sonrió.
Dibujo: Nico Marreros


Come aves!!! Solo tú, Tano. Cuando no con tus historias tan sencillas pero cautivantes. Me gusto mucho. Siu escribiendo
Excelente cuento. Me gusta sus giros de sorpresa, sordidez, comñicidad y ternura…esperamos el próximo
pobres gorriones! XD …pero muy lindo el cuento!! =)
espero con ansias el próximo… =D
Me gusta tu estilo de narración, pero sobre todo se puede ver que conoces mucho a la población, feliciataciones!!!
Taninho mostro el cuento pero que fooochi con el traje del abuelo se lo akabaron los gorriones? naa ni en peyi creo qeu sobro un poko y cuando la abuela sonrio dijo hoy chupamos!! ya no va a guardar el canhaso! jaja ta paja sigue escribiendo hermanito
no dejas de sorprenderme!!! exelente historia!!! me gusto mucho sigue escribiendo asi chvr la tactica de la abuela!! jajaja
Está muy lindo, me gusta que el niño no haya pensado mal de su abuela en ningun monento, y espero con ansias que sigan escribiendo
=3
Hola passarinho azul!
Si hay algo q me gusta es encontrar esos espacios o momentos en cada historia o escrito q leo
(q aveces lo olvido) y bueno revivir momentos como este no es cosa de siempre
(o es que es cosa mia) pero tu historia lo hizo!!! increible!!!
Habla! cuando unos passarinhos fritos?…
yo invito!
Saludos!
Hola passarinho azul!
Si hay algo q me gusta es encontrar esos espacios o momentos en cada historia o escrito q leo (q aveces lo olvido) y bueno revivir momentos como este no es cosa de siempre (o es que es cosa mia) pero tu historia lo hizo!!! increible!!!
Habla! cuando unos passarinhos fritos?…
yo invito!
Saludos!
Excelente la ultima cerro como broche de oro, muy buena, me fascino mucho, eses girops, tus descripciones tan buenas y esa manera de contar las cosas, realmente fabulosa, conincido con todos los de arriba, es muy buena, solo k no comas muchos gorriones px, a donde mas aves ahhh jajajaja
definitivamente es lindo leer cosas como estas y saber que tus recuerdos te hacen tan feliz!!!!!
cdttttttt amiigo, muy buena
tkmmmmm
nos vemos en la U
hey tano siempre me haz gustado