agosto 14, 2009 Pintura
Lunar Verde
Alfredo Velarde
alfredo@elcaminerito.com
Para nosotros las estrellas dan vueltas alrededor del sol. Para los Shipibo las estrellas pasan por el rió cielo en sus canoas.
Un joven ataviado con una vestimenta tradicional de la selva, con numerosos adornos e iconografía típica, está parado en frente de no más de ocho personas, en la mano lleva un vaso de vino tinto y a duras penas se lo distingue en medio de ese pequeño tumulto que lo abruma con su mirada curiosa y las preguntas en la lengua listas para salir. Detrás, una serie de pequeños cuadros de exquisito colorido, el diminuto hombre de la vestimenta selvática se esfuerza por dar a conocer su obra, responde preguntas y absuelve toda clase de dudas de los asombrados asistentes a la cita, mi curiosidad crece cuando empieza a hablar de los mitos y leyendas de su pueblo, él es Elmer Inuma, artista Shipibo, los Shipibo son indígenas sudamericanos pertenecientes a una tribu del pueblo Pano, forman parte de una importante y homogénea familia nativa, asentada en las zonas ribereñas del Perú y Brasil, al sur del Amazonas, y en las cuencas del río Ucayali, desde el Huallaga por el oeste hasta el Yurúa por el este. Practican la agricultura y la pesca, algunos de ellos son polígamos y, otrora, fueron caníbales; tienen gran habilidad en la fabricación de canoas, arte textil y cerámica.
Dos días después me encuentro en la cúpula de la Iglesia del Convento de Santo Domingo – Qorikancha, antiguo Templo del Sol, epicentro del Imperio Inca en Cusco; en frente tengo una de las situaciones más extrañas que hubiera imaginado para el contexto del lugar, una <<cabeza de caimán>> decorada con símbolos e iconos que hablan de los ríos de la selva, Elmer está pintando, ya no está con la vestimenta shipiba, más bien lleva un gorro de fieltro y un polo que dice <<Perú>>. Me invita a tomar asiento sobre esos muros y piedras tan antiguos, pero no tanto como el conocimiento y la historia de su pueblo, comienza a hablar de la ayahuasca, infusión y/o brebaje de los pueblos nativos amazónicos, usado para rituales médicos y/o religiosos así como en la medicina tradicional, mediante ella se logra la unión entre las diversas culturas que tienen en común el consumo individual o grupal de esta, con diversos fines, que van desde lo curativo, espiritual a la revelación personal. Me hace pensar que esos mundos mágicos, irreales y multicolores de sus pinturas, están presentes en su mente a cada instante. Él ve lo que pinta mucho antes de materializar la obra en el lienzo, su trabajo habla de la flora y fauna de la selva, de los seres imaginarios que inventan y viven hazañas asombrosas, que guardan celosamente tesoros bajo el agua, criaturas que cuidan con voracidad asesina los mitos y las leyendas de un pueblo que por encima de la desdicha que le ocasiona el mundo <<real>>, concibe a mujeres y hombres que a través de una basta gama de conocimiento, materiales, formas, líneas y tonalidades expresan sus sentimientos y para muchos su incomprendida relación con la naturaleza, vinculo que es sincero y puro, sin ataduras y clichés de moda, la línea que une a Inuma con la selva, va más allá de los estereotipos del virtuoso freak.
Inuma presenta en la Galería del Convento de Santo Domingo – Qorikancha, una serie de acrílicos de pequeño formato, de tendencia naïf, el concepto naïf, del francés naïf o naïve, apunta no solo a una ingenuidad que, ceñida al arte, se precisa en una delicada falta de conocimientos técnicos y teóricos: en algunos casos existe una ausencia de la perspectiva, así como un cerrado conocimiento de las proporciones y un elaborado y meticuloso trabajo cromático. En tal sentido la noción de lo naïf no solo se ajusta a lo ingenuo y la ingenuidad sino también a una grata simplicidad que, en el arte, deviene en evitar artificios o esnobismos vanos. Su trabajo presenta una estructuración visual de los mitos, deidades, leyendas y la cotidianidad de la selva, el ritmo que adquiere su obra es simple y de lectura sencilla, pero no por eso poco profunda.
Sus cuadros representan mundos donde el rito del ayahuasca se hace un solo elemento con el hombre y nos enseña una visión distinta de ese espacio; considero que la obra más importante de la exhibición es: Hijos del Sol, donde nos habla de una leyenda ancestral por la que los Shipibo explican su origen, en ella se cuenta que Dios había creado al Sol y a la Luna como dos astros divinos que no debían juntarse jamás, esto no sucedió, y ellos se unieron y fruto de ese acercamiento la Luna, atravesada en el vientre por un rayo en una noche de tormenta, dio al mundo siete pequeños de apariencia humana. El menor de ellos con muchas más habilidades que los otros, construyó una escalera de flechas que arrojada al infinito, por la que debían volver junto a sus padres, en ese trance uno de ellos es mordido por un caimán al intentar cruzar el río, el Sol se compadeció de sus hijos y los convirtió en una constelación que los Shipibo llaman huishmabu. La disposición y la altura de estas estrellas son interpretadas por ellos como el avance de las estaciones y rigen gran parte de su vida.
Dejé a Inuma, con la certeza de que los calificativos de artista naïf, y todo lo que ello acarrea, se desvanecieron entre los muros y los recuerdos del viejo Qorikancha, su trabajo aporta innumerables aspectos técnicos y teóricos, además de un conocimiento y un concepto estructurado en su relación con la naturaleza, la misma que no es falsa y determina su calidad de creador.
Datos:
La exhibición va hasta el 31 de Agosto en la Galería del Convento de Santo Domingo – Qorikancha, Cusco.
Fotografía 1: Hijos del Sol (Acrilico sobre Lienzo) Elmer Inuma
Fotografía 2: Elmer Inuma



Me parece interesante tu apresiasion me has convencido para ir a esa exposicion
¿Como hago para entrar?
La entrada a las exposiciones del Qoricancha son libres para los cusqueños con la sola presentación del DNI, supongo que para los extranjeros y los turistas nacionales hay un precio que no debe ser mucho… espero, gracias.
Muy buena tu apreciación! me gustó muchisimo,
me muero de ganas por ir a la exposición. =D
Me gusta tu forma de ver el arte de este joven shipibo, una realidad que nuestro «mundo postmoderno» muchas veces no nos permite ver… Me gustaría que se realicen este tipo de actividades invitando a artistas de diversos grupos minoritarios que tenemos en nuestro país, sólo la amazonía tiene diversas formas de concebir el mundo y con ello arte, a esto se suman los quechuas y aymaras.
Me convenciste, iré a la exposición…
buenisimo cumpa, el arte traido desde nuestra selva peruana es tan bella como sus atardeceres…
Pues si, seria interesante que los entes de cultura del Cusco propicien este tipo de intercambio cultural, con Artistas y exponentes culturales de todo el Perú, en todas las Artes.