Los días y las sombras
noviembre 25, 2009 Teatro
Sospechosos Habituales
César Alberto Venero
X Festival Mundial de Teatro
Día 5 y 6 – Los días y las sombras
Por Chat, le comunico a Marco que el viernes 20 (por motivos cineclubistas) no podré ir al teatro. Sugiero que vaya él. Sería inútil, nunca me haría caso. Me reintegro a la cobertura del Festival recién el sábado por la tarde.
La suerte no acompañó a la alemana Anne Westphal para FLAMINGO. Los inconvenientes técnicos no hubieran sido tan notorios, si la artista (cubierta íntegramente en un rosáceo traje) no pedía clamorosamente: ¡Luz!, ¡ambar!, ¡sube la pista!, y sobretodo ese grave ¡fuuuuuuuuuuuuuuu!, la sonora exhalación que parecía lamento. Aunque la obra estaba dirigida al público menudo, noté a los pequeños un tanto aburridos. Hasta me compadecí del niño que entre sollozos deseaba salir. Ni modo, la función debe continuar.
Al día siguiente, me encuentro con la actriz Carolina Niño de Guzmán, quien lamenta la cancelación del Taller – Entrenamiento que dictaría Samuel Dávalos. “Se necesitan más de dos para realizar el taller” se excusa el organizador ante nuestro reclamo. Minutos más tarde, junto a Caro y Marco los entrevistaríamos a ambos (ver próximo post). Problema superado.
Con media hora de retraso, el grupo colombiano Cabeza de Calabaza hace de las suyas con EL RAPTO DEL SOL. Una historia infantil que mezclaba títeres, sombras chinescas y la participación del público. Acá los chatos sí se divertían con las travesuras de aquellos valientes compañeros que entraban al escenario. Era la primera vez que veía a unos titiriteros interactuar con una naturalidad envidiable, por delante y detrás del biombo. Fue nostálgico regresar a la edad inocente. En el momento heroico que vencíamos a la oscuridad de la habitación. La época cuando crecer era poder.
La última presentación del Festival venía gracias a SABANDIJAS Y SANGUIJUELAS (Sepulcrum), del grupo argentino Tres x Tres; Eduardo Bonafede, su director está acostumbrado a los grotescos finales. Vive y trabaja en Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, el límite austral de la sierra americana. “Todas mis obras tienen una estética expresionista, las escribo y luego las hago”. Me aclara Bonafede con ese acento inconfundiblemente sureño. Recuerdo esto, mientras trato de disfrutar de su última creación. La exageración en su propuesta es llamativa pero saturante. La ambientación es un punto a favor, pero la utilización del video es innecesaria. Los chistes pecan de localistas por instantes. Todo mejora cuando los increíbles personajes “mueren en su ley”. Crimen y castigo para los de sonrisa caleta.
Al finalizar los aplausos de rigor (mortis). Javier Valencia, el director de la Asociación Cultural Anaqueronte, cierra el festival con la esperanza en sus palabras. Lentamente la luz del reflector se vuelve bruma, es hora de ir a casa.
Fotografías: Alberto Venero












