Sospechosos Habituales
César Alberto Venero
X Festival Mundial de Teatro – Máscaras del tiempo
Conversaciones con Samuel Dávalos y Javier Valencia
Todo un personaje
Era domingo. Última fecha del festival. 22 de noviembre, escribo en mi cuaderno. Veo a Carolina, y a pesar de su sonrisa mañanera, no podrá participar en el taller – entrenamiento del actor Samuel Dávalos. Se canceló. No hay reproches de parte de la popular “panda”. Minutos después, ella me acompañaría en un salón rodeado de espejos. Vamos a dialogar con ese frustrado profesor.
“Es muy difícil ser actor y gay. No he sufrido discriminación en el ambiente artístico limeño, que es muy abierto y sin hipocresías. Es en el círculo social donde los humanos dejamos de ser especie para convertirnos en plaga”. Samuel Dávalos parece sentirse cómodo en el sofá de cuero. Nos mira fijamente, quiere seguir hablando: “No me interesa hacer teatro para una elite. HOMO (el unipersonal que presentó en el festival) es una obra que más para los demás, es para mí”.
Mientras Marco se distrae con la cámara. Nuestro entrevistado da sus generales de ley: 31 años. Estudió en el Teatro de la Universidad Católica. Perteneció al grupo de danza Integro. Hace deporte como parte de su entrenamiento físico. Repasa su guión en la caminata sin rumbo fijo. Y nos recalca que no estaríamos conversando con él, si Guillermo Castrillón no se hubiera cruzado en su vida. “Me acerqué a Guillermo y le dije: Hola, quiero hacer un unipersonal. Partimos de cero. De la nada. Tomamos un texto del dramaturgo José Enrique Mávila pero él como director sugirió que trabajé además mi incomodidad. Es por eso que la parte testimonial de HOMO fue lo más jodido de explorar”.
Nadie duda que fue un proceso catártico, pero al preguntarle sobre si llevar la situación interpretativa al extremo (en escena, el actor se tortura físicamente y pasea su cuerpo desnudo casi todo el tiempo) podría escandalizar a un público no preparado. Samuel respira hondo. Lo tiene claro: “La homosexualidad es un tema muy vigente. HOMO se hizo para romper tabúes. Es verdad que es una obra limite y el texto es transgresor, pero acaso no son más chocantes los periódicos que se exhiben todas las mañanas”.
Hacia todas las direcciones
Del dolor surge la creación. En un accidente de transito Javier Valencia perdió a su padre. Con el luto en el corazón, inició un Festival de Teatro en Arequipa, que se replicaría luego en la ciudad imperial. De esto hace 10 años. “Nací en Mollendo. Vine al Cusco por primera vez en 1997 para buscar mis raíces familiares. Salvador Zavala, mi tatarabuelo fue uno de los pioneros del sistema ferroviario en esta ciudad. Es por eso que el Festival se realiza acá, estoy ligado sentimentalmente”. Javier Valencia dice esto, después de una sesión fotográfica a la mitad de pista. El ruido de los autos hace de música de fondo para esta conversación.
“Cuando comenzamos el festival, habían más grupos teatrales dinámicos en Cusco. Ahora la cartelera local es casi inexistente. Los requisitos para participar con nosotros, son sencillos: un registro en video, una trayectoria mínima de tres años y el compromiso de asistir a las actividades programadas en el festival”. Aclara Valencia al consultarle sobre la ausencia de actores cusqueños en la presente programación. “con la taquilla que se recauda en la sede de Arequipa, podemos financiar la del Cusco. Si no fuera por la subvención de las embajadas latinoamericanas y el apoyo de la empresa privada el festival nos costaría 80 mil dólares”.
El Festival Mundial de Teatro Máscaras del Tiempo no es la única actividad, que en el año, realiza la Asociación Cultural Anaqueronte (que dirige nuestro entrevistado); el FESTINIÑOS va para junio y el Festival de Danza Contemporánea se mueve por octubre. “Vivo de la publicidad y el marketing corporativo. Enseño actuación en colegios. Mi grupo forma parte del ATA – Asociación de Teatristas de Arequipa, que además de darnos presencia gremial, tenemos convenios con las autoridades para el uso gratuito de espacios públicos en contraprestación de funciones artísticas para pobladores de bajos recursos”. Una llamada telefónica interrumpe a Valencia. Luego se acercan unos actores que tienen problemas con el hospedaje. No pierde la calma. Ni siquiera cuando le recuerdo la baja asistencia del festival. “Para el 2010, serán menos fechas. Sólo nos preocuparemos que los espectáculos mantenga su nivel de excelencia”. Me distrae su tranquilidad. No replicó nada, sería tiempo perdido.
Fotografías por: Marco A. Moscoso Velarde y César Alberto Venero Torres















Piti
Samuel se quedará una temporada en el Cusco. Me encontré ayer en la calle con él. Me dijo que mañana sábado a las 11am en el patio de la Casa Cultural Inca Yupanqui (calle Arequipa 159) ofrecerá EL MUNDO DE S, una obra ecológica para toda la familia. Entrada 5 Soles.
Un abrazo
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