Lunar Verde
Alfredo Velarde
alfredo@elcaminerito.com
La galería del Centro Cultural PUCP, Lima acoge una de las muestras más excepcionales que he podido ver: “La magia de Miró, Dibujos y Grabados”, esta muestra que ha sido durante criticada por algunos, reúne una serie de dibujos y grabados realizados por el maestro a lo largo de casi veinte años, entre los años 60’s y 80’s, aquí les dejo el texto curatorial de Élida Román en referencia a la exposición.
Joan Miró (Barcelona 1893-Palma de Mallorca 1983) es una de las grandes figuras del arte del siglo XX.
Se lo ubica entre los surrealistas originarios, quizás por aquella sentencia de André Bretón, “Miró es el más surrealista de todos nosotros”, surgida de la admiración por la libertad que siempre mostró su obra.
Incansable investigador de las posibilidades de los materiales, que lo llevo a experimentar todo tipo de papel, tela, madera, etc., también lo fue de las formas y el color. Desde etapas primeras, el detallismo casi obsesivo fue dictado por su profundo sentido de comunión con la tierra y el ámbito que lo rodeaba, su infatigable mirada de observador acucioso, su respeto amoroso por la hierba, los pájaros, el sol, la luz, hasta esa exploración más riesgosa y profunda que consiste en logar la definición última, la expresión del concepto genérico, el paso de lo reala a la simbolización a través de la creación de un lenguaje de signos visuales capaz de ser comprendido y compartido.
Del detallismo al expresionismo fauve, con alguna referencia libre y heterodoxa a cierto cubismo, y de ahí a la cercanía con el surrealismo, el suyo es un derrotero con una sola clave que será constante durante toda su vida: La libertad ejercida como único paradigma a obedecer.
Desde muy temprano, ligado a la poesía catalana y luego a la de otras geografías, y más tarde descubriendo en la música un nuevo ámbito donde experimentar la sensibilidad y hallar espacio creativo, Miró ha ejercido su talento con sentido estrictamente poético. Sus obras muestran ese dialogo de tenciones y vibraciones que, jugando entre sí u oponiéndose al extremo, logran el disparo de una emoción y el hallazgo de un reconocimiento.
La relación co-participativa con los surrealistas, que llega hasta la tercera década del siglo, pierde fuerza y reafirma la condición solitaria y única del artista. Es en esta etapa, sobre todo, donde el dibujo y el collage se convierten en su medio preferido en la búsqueda de una pureza de las formas. Y de allí en adelante la producción será inagotable.
Dibujante excepcional durante toda su vida, la invención de dibujos, collages, acuarelas y grabados será constante y se complementara con otras prácticas. Obra grafica que en nada se desmerece frente a la poderosa pintura, la cerámica extraordinaria, los murales, los tapices audaces, las increíbles que surgieron de su genio.
En esta exposición se encuentran reunidas obras realizadas entre 1962 y 1983, año de la desaparición del maestro. Permiten abarcar un periodo donde su personal lenguaje se ha decantado, separado de cualquier relación con tendencias o modos contemporáneos, para revelarse, en toda su potencia, como un verdadero despliegue de formas en libertad. Formas que concilian la realidad con lo imaginario, esquematizando al extremo, haciendo alarde de una austeridad que a la vez enriquece el signo, logrando expresar lo máximo con el mínimo de los recursos, logrando un juego dinámico ejemplar.
Una lección absoluta: Miró es solo Miró.
*La exposición va hasta el 31 de Enero de 2010.











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