Naufragios de la conciencia humana
Enero 8, 2010 Sociedad
Claro de Agua
Paroximia, Cultura y Sociedad
Pavel Ugarte
pavel@elcaminerito.com
Naufragios de la conciencia humana
Los Derechos Humanos
Hace 61 años por unanimidad la Asamblea General de la Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, prima un objetivo esencial en esta aserción, la salvaguarda y el respeto a la condición humana y sus libertades fundamentales más allá de las barreras económicas, religiosas, étnicas y culturales. Enunciados poderosos pero que de una y mil maneras naufragan entre otros aspavientos del statu quo reinante, los marcos legales son un buen punto de partida muchas veces pero hemos desarrollado mágicamente otras formas del mismo calibre para rehusarlas.
Definitivamente fueron buenas las intenciones que cubrieron esta declaración, después de todo el mundo había atravesado dos guerras mundiales conociendo lo más oscuro de los hombres, genocidios, corrupción, capacidad creativa para matar entre otras sórdidas astas, la trascendencia histórica de esta declaración es innegable así como su antecesora la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Francia revolucionaria de 1789. Pero en lo que quiero cifrar mi interés es en el salto de garrocha que se da frente a estas leyes que en la práctica se vuelven abstractas. Por ejemplo el apartheid sudafricano terminó en 1994, y podríamos enumerar muchos otros casos de segregación racial en el mundo. En nuestro país la Reforma Agraria cumplía el año pasado 40 años y muy poco se habló del hecho y de lo que representó para miles de campesinos peruanos que se ganaban el título de “campesinos” porque antes eran solo “indios”.
Tocando el presente el informe presentado por la comisión que investigó el operativo policial en Bagua levantó polvareda y las más febriles críticas a nivel nacional e internacional, no podía ser de otra manera en vista de que el estado desconoce olímpicamente sus responsabilidades en este atroz problema que destruyó la vida de tantos peruanos. Es sencillo de entender, por un lado poblaciones originarias que siempre fueron invisibles a los ojos de la sociedad mayor y que cansados protestan –que no tiene nada de malo- buscando una vida digna en la cual se respete por sobre todo el suelo en el que viven, así mismo por otro lado tenemos a un estado que en la voz de su presidente los califica como ciudadanos de segunda categoría sin derecho a decidir… en pleno siglo XXI el presidente de un país catalogando a sus ciudadanos de esta manera, no es invento mío es cuestión de hacer memoria y seguir de cerca las declaraciones de Alan García durante los días de conflicto, felizmente hay registros y documentales que dan muestra de esto entre otras aberraciones de toda la clase política reaccionaria. Cabe recordar que el Perú ratificó el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas en 1993 donde cunden dos principios básicos, la consulta a estas minorías étnicas sobre cualquier intervención en su territorio y la autonomía para poder decidir sobre el destino de sus pueblos.
Me pregunto, si tenemos una lista innumerable de declaraciones, tratados, convenios, leyes que sirven para proteger los derechos humanos ¿para qué sirven si no se ejercen? ¿son suficientes estos? creo que no; considero que no bastan las leyes, el esfuerzo se debe enraizar en la formación de individuos, en la apuesta por valores que nos cuestionen en todo momento como seres humanos, que nos permitan entender que no todos tenemos que ser iguales pero que sí debemos ser respetados, la cabalidad de un hecho se encuentra en la sinceridad de los actos, las imposiciones nunca encuentran buen horizonte porque carecen de una esencia que las defina, tiene que existir un corpus real que solo se consigue con el conocimiento, hasta cuando los libros de historia de los colegios seguirán contando mentiras, cuando reconoceremos que la historia de la selva nunca se contó, que la de la sierra es otra y la de la costa criolla se escribió con mentiras de espalda al Perú real. Como seguir creyendo que la igualdad es uniformizar, en la televisión todos los días mueren personas de manera estúpida, se está perdiendo la indignación y una sociedad que no siente es una sociedad moribunda, la sensibilidad es fruto de un auto-reconocimiento y una proyección allí las artes nos definen, nos hermanan de verdad sin leyes en la espalda ni hipócritas caretas… podríamos colmar páginas en blanco con lo que se debería hacer pero ese es el sueño y la responsabilidad de todos los que llevamos un mundo nuevo en el corazón.
Fotografía de aquí.

